
Martes 13 de abril de 1982
Cada día los verdaderos estadistas se preocupan más por asesorarse con psicólogos y psiquiatras cuando analizan problemas políticos complicados en sus respectivos países. Así ha surgido la psicología política como el estudio científico del comportamiento humano aplicado a la acción política. El Instituto de Psiquiatría y Asuntos exteriores de los EUA, y el Instituto de EUA y Canadá, localizado este último en Moscú, son pruebas palpables del importante aporte que vienen haciendo psicólogos y psiquiatras en la solución de los conflictos políticos. Como bien ha dicho el Dr. William D. Davidson, Presidente del primero de los Institutos antes referidos, el análisis político-psicológico no eliminará problemas concretos como los límites territoriales o el acceso a fuentes de agua y recursos minerales, pero puede ayudar eliminando bloques mentales que existen en las personas que tienen que tomar decisiones políticas.
El tipo de conflicto que más puede aprovechar el aporte de la psicología-política es el conflicto étnico: que se refiere al conflicto que surge ente grupos culturalmente diferentes (por ejemplo, los que difieren en raza, idioma o religión). Se ha logrado identificar la paz de las naciones que todavía la disfrutan, y que explica por qué muchos países se encuentran sin ella. Cuando en un país viven varios grupos humanos que difieren entre sí culturalmente, y él o los grupos dominantes no comprenden la realidad que viven los demás grupos dominados y/o minoritarios, y se toman decisiones políticas marginando a unos y beneficiando a otros, surge el conflicto social que tiene un fuerte elemento étnico. Y es que una de las necesidades psicológicas más importantes del hombre consiste en la necesidad de autoestima y respeto de los demás; y cuando alguien es marginado, se le afecta su personalidad.
Estas necesidades son básicas al analizar un conflicto social de carácter étnico. Panamá es un país que se caracteriza porque en él vivimos gentes culturalmente diferentes, muchas de las cuales no participan en la problemática nacional, precisamente por las barreras culturales. La forma de ver los problemas, la forma de pensar, trabajar, comprar y actuar es tan diferente, que prefieren mantenerse al margen de los problemas, muchas veces bajo el pretexto de que son problemas políticos y no quieren meterse en política.
Ya es hora de que comencemos a conocernos más los unos a los otros; y aprendamos a romper esas barreras culturales, trabajando juntos en beneficio de nuestro país, haciéndole frente a los problemas nacionales que nos afectan a todos. Tendremos dificultades al principio quizás por muchos años, pero es preciso empezar a integrarnos, aunque sea en equipos de trabajo para investigar y plantear, por consenso, soluciones compartidas al hambre, la miseria, la desnutrición, el desempleo y la inflación, que golpean severamente a la inmensa mayoría de los panameños (culturalmente entre sí, pero con problemas comunes). Apliquemos un poco de medicina preventiva en vez de curativa.
