
Martes 2 de junio de 1981
Muchos le dan la espalda al problema energético alegando que “todavía” hay suficiente carbón en la tierra para no tener que preocuparnos por cambiar de vida desde ahora; —-que ese sea el problema de las nuevas generaciones—-contestan estas personas.
Al hablar del carbón como fuente energética tenemos que distinguir entre los distintos tipos de carbón. Hay carbón duro (antracita) y suave (bituminoso); así como otras variedades que se clasifican según su menor contenido de calor potencial que se denominan de baja calidad. El contenido de sulfuro también varía según el tipo de carbón.
Las minas de carbón se encuentran en lugares profundos o bien a poca profundidad. Las explotaciones de ambos tipos de minas tienen sus repercusiones ambientales. Las minas superficiales contaminan más el ambiente. Convierten las áreas explotadas en terrenos totalmente áridos sin vegetación alguna. El replantar la vegetación original a los lugares es, sin embargo, factible y hay que tomar en cuenta este costo adicional dentro del proyecto (se ha estimado entre $1,000 – 8,000 por acre en los E.U.A.).
La salud de los mineros es otro daño social de suma importancia que se acentúa en las minas bajo tierra por falta de aire necesario para evitar la respiración de los gases que producen el conocido pulmón negro (black lung), común entre este tipo de mineros. Hasta mayo de 1973 se habían aprobado en los Estados Unidos pagos compensatorios a los mineros o sus viudas por un monto de $1 billón; y para 1980 debió aumentar a $8 billones.
Debido a los efectos negativos de las minas bajo tierra sobre la salud de los mineros, los métodos de explotación del carbón han variado en los últimos 30 años. En 1950 el 75% del carbón extraído se obtenía de minas bajo tierra. En 1980 ese porcentaje había bajado al 41%.
La nueva alternativa de convertir carbón en combustible líquido como fuente de energía para el transporte, merece dos comentarios: (1) El procesamiento le reduce al carbón un tercio de su contenido energético y los motores a gasolina aprovechan sólo un porcentaje bajo la energía del combustible, desperdiciando la gran mayoría con la emisión de gases que contaminan a la vez el ambiente; (2) el procesamiento requiere grandes cantidades de agua; de 30 a 200 veces más por millón de BTU de calor energético producido. El uso de enormes cantidades de agua pone en peligro el balance ecológico de la región donde está el proyecto.
Por otra parte, tenemos estudios llevados a cabo sobre los efectos de las industrias del carbón que ponen de manifiesto su incidencia en el aumento del cáncer por contaminación ambiental. Hay que recordar que entre un 75 a 80% del cáncer es originado por factores o agentes ambientales.
La polución del aire ha sido señalada como la consecuencia más nefasta del uso del carbón como fuente energética. El sulfuro que se oxida cuando el carbón es quemado penetra en el aire contaminándolo y afecta seriamente la salud al interferir con los mecanismos naturales que protegen a los pulmones contra los efectos del polvo y agentes ambientales similares. La quema de carbón también produce pequeñas partículas de cenizas que contienen hidrocarbonos, mercurio y otros metales tóxicos.
Técnicamente será posible reducir eventualmente la contaminación ambiental de la industria de la conversión del carbón a combustible líquido que es la que más efectos negativos genera, pero el costo de los equipos y procesos encarece increíblemente el costo de producción, obligando a vender el producto a precios altísimos.
Las informaciones disponibles sobre las reservas de carbón en los EUA indican que el 52% es del tipo bituminoso que tiene un alto contenido de sulfuro, así que el costo de procesamiento de más de la mitad del carbón de los EUA se verá incrementado notablemente debido a la necesidad de controlar la contaminación ambiental que su procesamiento conlleva por ese contenido de sulfuro.
El problema energético subsiste en el sentido de que la escasez del petróleo y lo costoso de los procesos de conversión del carbón a combustible líquido como alternativa, encarecerán, inevitablemente las fuentes energéticas con que se alimentan los sistemas de producción en nuestras economías, encareciendo por ello el costo de todos los bienes y servicios que ellos producen. El actual y tradicional sistema productivo que se fundamente en recursos energéticos no renovables son irreversiblemente inflacionarios por lo que continuar con ellos sin trabajar en desarrollar simultáneamente fuentes renovables como la solar, es simplemente suicida e irresponsable.
