
Lunes 22 de febrero de 1982
Todos los 22 de febrero se celebra en Perú y en muchos países de América, el día de la Fraternidad, como una tradición de los grupos políticos latinos APRISTAS. Se escogió esa fecha por ser el natalicio de Víctor Raúl Haya de la Torre, Fundador, líder máximo y teórico del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) en 1924. Nosotros en Panamá y quienes tuvimos el privilegio de conocer a este gran pensador político peruano en momentos críticos de su vida (cuando luchaba en el mes de junio de 1979 en su lecho de enfermo en contra de un mortal cáncer) queremos solidarizarnos con los apristas en el día de la fraternidad; recordando uno de su más recientes e importantes mensajes políticos y que sirvió para orientar el proceso de retorno a la democracia en ese país hermano; Perú. Fue precisamente con ocasión del día de la fraternidad en 1976 cuando Haya envió su mensaje en un emotivo discurso, del cual le extraemos algunas ideas que son de interés para el momento político que vive Panamá.
- Ahora sufrimos mayor dependencia: Con una deuda pública tan grande, con una producción de alimentos que disminuye y con niveles de consumo de petróleo exagerados, nuestro país –en solo esos aspectos claves—demuestra que es más dependiente económica y políticamente en el presente que en el pasado.
- Democracia de trabajadores con voz y voto: Una democracia auténtica y no una falsificada, burlada y comerciada. Una democracia de trabajadores manuales e intelectuales, del campo y de la ciudad, con pleno derecho a expresar su opinión y voto. Para eso pidió desde 1972 la Constituyente en el Perú y ella se llevó a cabo mediante elecciones nacionales en 1978, para que el pueblo eligiera, como en efecto eligió, sus representantes para redactar una nueva Constitución, sin condiciones ni presiones, que permitiese que el capital y el trabajo, en forma hermanada y armoniosa, conviniese en una economía Social de Mercado como regla básica para desarrollar al país.
- Los verdaderos revolucionarios saben rectificarse: “queremos decirles, dijo Haya, que un verdadero revolucionario no tiene miedo a rectificarse, ni considera que la rectificación es una cobardía o una renuncia. Creemos que la rectificación es parte de la revolución y que cuando se yerra –o se ignora o después de algunos años se comprueban los resultados de una frustración-, es necesario ser verdaderamente revolucionarios y rectificarse y corregirse. Es un problema de valerosa rectificación y de devolución de los derechos del pueblo que es el protagonista que falta en este drama de la Revolución.
Haya murió el 6 de agosto de 1979, a los 84 años dejando entre sus herencias, la nueva Constitución del Perú. La firmó pocos días antes de morir, como Presidente de la Asamblea Constituyente.
