Viernes 23 de octubre de 1991

El problema del desempleo no sólo no se ha controlado, sino que se ha empeorado. Cada día hay más personas que no pueden cobrar un sueldo para poder ir al mercado a comprar lo que necesitan. Y cada vez serán más mientras apliquemos políticas de aspirina como lo es hoy día la política del pleno empleo. No podemos seguir curando los dolores de cabeza con aspirina porque ese tratamiento no ataca la causa del mal sino el síntoma del mal. Volveremos a tener dolor de cabeza y cada vez ese dolor será más grande porque la causa del mal va creciendo. No hay más empleos disponibles en las actividades relacionadas con artículos de primera necesidad porque no hay empresarios que quieran arriesgar su capital y su crédito es producir artículos que tienen los precios controlados, y este control les impiden mantener una ganancia razonable sobre su capital invertido luego de pagar los altísimos intereses sobre el dinero que tienen que pedir prestado para operar; y luego de pagar los costos crecientes de producción. Lo que es materia prima y los envases suben porque se obtienen utilizando petróleo directa o indirectamente, es decir, energía no renovable que viene subiendo y seguirá subiendo de precio a medida que se va agotando sin poder renovarse. Y los salarios tienen que subir porque el costo de la vida sube por las razones anteriores y los que ganan sueldos fijos tienen que exigir que ese dinero que reciben por su trabajo sea capaz de comprar lo que necesitan. Estamos pues en un proceso de inflacionario “irreversible” que cada día nos asfixia más. Promover empleo en una economía como la actual que depende del petróleo y que está sometida a una espiral inflacionaria que no termina, es desde todo punto de vista una política irreversible, frustrante y, sobre todo suicida. No puede funcionar. Medio que funcionó cuando la energía era barata pero esos tiempos pasaron. Pasarán muchos años antes de que tengamos a nuestra disposición la energía solar como fuente barata de una energía, renovable. ¿Y mientras tanto los más necesitados que harán? No van a poder conseguir el empleo tradicional para así conseguir dinero para ir al mercado a comprar lo que necesitan. Y tampoco nadie les va a regalar el dinero. Ni el Estado, ni las Iglesias ni los más favorecidos Y es que repartir lo que hay tampoco es solución. Los más necesitados tienen entonces que aprender a conseguir lo que necesitan sin dinero. ¿Y cómo será eso? Pues produciéndolas ellos mismos Si cada desempleado no se pone a pensar la forma de producir él y su familia, sus propios alimentos, está perdiendo su tiempo de verdad. Y lo mismo el Estado. Si no enfoca la solución al problema por este camino y en forma distinta a la tradicional que ha fracasado, está perdiendo tiempo y dinero; es más, está financiando una crisis nacional o levantamiento violento de quienes cada día se frustran más ante la incapacidad de poder alimentar a sus familias y al ver nacer hijos malnutridos con una incapacidad mental que les impedirá, de salida, poder enfrentarse a la vida con perspectivas de sobrevivir, al lado de otros más capaces.

Abandonemos pues la política del pleno empleo; la política de la aspirina; y empecemos a solucionar los problemas de acuerdo con las realidades que estamos viviendo en nuestra época. Ayudemos a los más necesitados a que produzcan ellos sus propios alimentos nutritivos básicos, y mediante el trabajo en junta den solución a sus otras necesidades vitales. Para los que piensan que liberar los controles de precios es la solución de las grandes mayorías, creo que resulta obvio que comprar cosas más caras es más difícil que comprar las menos caras; y si ahora no tienen con qué comprar, cuando suban los precios menos.