Miércoles 15 de septiembre de 1982

Queremos creer que lo que nos suena como una Rectificación por parte del General Paredes, como Comandante Jefe de nuestro instituto armado, es en efecto una rectificación sentida por toda la oficialidad. Rectificación en el sentido de que el Jefe de las Fuerzas Armadas del país lo es el Presidente de la República, y que cada Presidente debe tener la opción de designar o nombrar al Comandante de la Guardia Nacional; el cual mantiene una relación de subordinación con el Jefe del Órgano Ejecutivo. Esas fueron las palabras del General Paredes y así termina el texto de la carta que suscriben todos los miembros del Estado Mayor.

Esta rectificación puede ser el principio de un camino real y verdadero, de un camino nuevo hacia la democracia, por parte del pueblo panameño.

En 1984 culmina, según palabras del mismo General Paredes el proceso iniciado por el golpe de Estado del 11 de octubre de 1968. Se inició por voluntad de oficiales de la Guardia y termina por la misma voluntad; voluntad que ahora reconoce que es preciso llevar a cabo una rectificación de la primera decisión; que no es posible que las fuerzas armadas asuman, por el poder de las armas, la representación popular y administración de los impuestos y créditos nacionales. No es posible que la responsabilidad de un gobierno sea no dejarse tumbar por el voto popular. Todo lo contrario, la Guardia es, lo que en efecto dice el dicho, el brazo armado del pueblo para que sus decisiones, adoptadas libre y mayoritariamente, sean respetadas; sin más condiciones que los elementales principios de justicia y equidad que son indispensables para su convivencia pacífica y progreso. ¡Pero el fin no es la paz! La paz es sólo el medio para poder incorporar a la lucha contra el hambre y la miseria de las grandes mayorías, a todos los recursos disponibles en nuestra Nación.

Positiva es la rectificación así comprendida, y bienvenida es por nuestro país que la clamaba.