
Viernes 28 de mayo de 1982
Pocos nos dábamos cuenta antes que para sacar al país del subdesarrollo en que nos encontramos, hay que comenzar porque se nutran las madres encitas.
Y es que muchos dicen: ¿Cómo que subdesarrollo? Mira Punta Paitilla, mira los 100 bancos internacionales; mira el moderno aeropuerto; mira un Puerto Vacamonte; mira la autopista Arraiján-Chorrera, etc.
Pero es que la mayoría de los panameños no comen de, ni en ninguno de esos lugares. Sólo la minoría la aprovechamos. La mayoría está, como decimos, comiéndose un cable y haciendo de las tripas corazón para comer, una o dos veces al día; y mala comida, porque lo que usan para llenarse el estómago no alimenta ni nutre. Y las que pagan el pato son primero, las criaturas que llevan las madres encita en sus vientres, porque cuando la madre no se alimenta bien, el niño o niña no se le puede formar todo su sistema nervioso; y nacerá sin algunas neuronas claves para su crecimiento intelectual, físico y emocional.
Y es que nos olvidamos de que una persona que nace incompleta no puede completarse después, por mucha comida que se le dé. Hay que impedir el que sigan naciendo más panameños que no podrán lograr nunca su desarrollo biológico. Y después nos preguntamos ¿por qué no pueden estudiar? ¿Por qué no pueden producir más? ¿Por qué no quieren trabajar más? ¿Por qué se parrandean la poca plata que ganan? ¿Por qué tantos padres irresponsables? ¿Por qué tantas madres no pueden planear tener menos hijos que no pueden mantener? ¿Por qué no pueden unos ingeniárselas para satisfacer más sus necesidades, si otros de su mismo barrio lo han logrado? Y es que nos olvidamos de que casi la mitad de los niños menores de 5 años están sufriendo de desnutrición.
¿Quién se quiere preocupar por tratar de romper el círculo de la pobreza: desnutrición –poca educación—desnutrición?
El martes 1 de junio de 1982, a las 5:30 de la tarde, en el Anfiteatro del Hospital del Niño, del nuevo Anexo; se celebrará una reunión entre todos los panameños, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, que decimos preocuparnos por hacer algo, y pensamos, por lo menos, en las madres encintas de escasos recursos; que son cada año aproximadamente (en Panamá) 40,000 (cuarenta mil).
