Viernes 16 de octubre de 1981

Necesitamos algunas cosas, pero deseamos muchas más. Necesitamos una alimentación nutritiva, pero deseamos una comida suculenta. Necesitamos una vivienda propia para protegernos de las inclemencias del tiempo y para dormir tranquilos, pero deseamos una casa con la mayor cantidad de equipos posibles. Necesitamos educación para superar la ignorancia, pero deseamos ir a las mejores escuelas y universidades que estén de moda. Necesitamos satisfacer necesidades básicas, pero deseamos insistir una y otra vez en que la única forma de lograrlo es a través de conseguir empleo y dinero. Necesitamos agua potable, pero deseamos agua suficiente para bañarnos en tina y lavar nuestros carros todos los días. Necesitamos luz eléctrica, pero deseamos tener nuestras casas iluminadas en la noche lo más posible para que luzca como si fuese de día: Necesitamos carne, pero deseamos filete. Necesitamos comida, pero deseamos comprarla cómodamente a la vuelta de la equina en un supermercado a precios más baratos que los que le cuesta al productor. Necesitamos hijos, pero deseamos que otros los críen y eduquen. Necesitamos padres, pero no deseamos cuidar de ellos cuando envejecen. Necesitamos el amor, pero no deseamos tener que darlo. Necesitamos el perdón de los demás, pero no queremos perdonar. Necesitamos gobiernos, pero no deseamos mantenerlos. Necesitamos de las plantas, pero no deseamos conservarlas. Necesitamos aire puro, pero no deseamos impedir que se contamine. Necesitamos de los animales, pero no deseamos protegerlos: Necesitamos alimentos, pero no deseamos tener que producirlos. Necesitamos expresar el pensamiento libremente pero no deseamos ser responsables al hablar. Necesitamos dirigentes, pero no deseamos prepararnos para dirigir. Necesitamos justicia, pero deseamos tener siempre la razón. Necesitamos poder ejercer nuestros derechos humanos, pero no deseamos luchar por ellos ni reconocer los deberes inherentes a esos derechos. Necesitamos gente honesta pero no deseamos ser honestos. Necesitamos y deseamos. No es lo mismo.

El hombre necesita muchas cosas, pero no desea pagar el precio de lo que necesita y a la vez desea más de lo que realmente necesita. A pesar de que en nuestro mundo actual la inmensa mayoría solo pueden aspirar a lograr lo que necesita, ni siguiera sus necesidades básicas puede satisfacer. El desear es natural en el hombre, pero como todos los instintos o inclinaciones naturales a nuestra personalidad sino se controlan pueden desbocarse hasta destruirnos. En los momentos de crisis por los que atraviesa la sociedad contemporánea, sea capitalista o comunista, y aunque nosotros los de la ciudad y más favorecidos no queremos darnos cuenta, es indispensable tomar conciencia de la realidad que nos rodea. Y esta realidad consiste en que tenemos que ser eficientes y responsables en el uso de los recursos escasos que tenemos a nuestra disposición, para satisfacer primero lo que realmente necesitamos, y posterguemos lo que deseamos. Si todos tuviesen lo que necesitan (o incluso si la mayoría) entonces avancemos a buscar las cosas que deseamos también. Pero este no es el caso. Una mirada a Centroamérica nos puede mostrar el futuro que nos espera si le damos la espalda a la realidad. El reto es entonces, cooperar entre todos (o la inmensa mayoría en vez de una inmensa minoría) seamos capaces de satisfacer prioritariamente, nuestras necesidades básicas. Solo así las generaciones futuras lograrán (no hablemos de recurso solamente), nacer, criarse y educarse en un clima de paz que les permita, no sólo ya atender sus necesidades básicas sino buscar la felicidad en el desarrollo integral de su personalidad.