
Martes 21 de julio de 1981
Hasta el presente las formas inadecuadas de hacer las cosas han parecido tener éxito. Durante un tiempo se lograron ventajas pensando que podrían mantenerse, sin costo alguno o adicional, indefinidamente. Sin embargo, todo, absolutamente todo, tiene su precio. Toda ventaja tiene su desventaja. El hecho de que una forma nueva de hacer algo produzca ventajas no quiere decir que es la manera más adecuada de hacer las cosas si pronto descubrimos que las consecuencias de esas ventajas representan males y/o costos que sobrepasan los beneficios. Así llegamos a concluir que ciertas tecnologías “exitosas” resultan ser inadecuadas en ciertos medios y deben ser entonces descartadas, borrando de los libros enormes costos invertidos en importar tecnologías inapropiadas.
El ingenio humano ha tenido un digno representante en la persona de E.F. Schumacher quien, a pesar de haber fallecido, nos ha dejado una valiosa herencia con sus libros Small is Beautiful, a Guide for the Perplexed y Good Work. Las ideas de Schumacher, al decir de George McRobie, son el resultado de una mente altamente creativa y original; son generalmente radicales, demandando cambios drásticos en la forma convencional de pensar y actuar; y tienen una cualidad universal que le llega a innumerables personas de diferentes edades, clases sociales, razas y matices políticos y religiosos. Pero yo creo, dice McRobie, que hay una cualidad aún más original en sus ideas, y es que ellas se prestan para, y en efecto invitan, la acción.
Schumacher llamó la atención al tipo de tecnología que debemos utilizar para que la participación del hombre produzca sus mejores y más diversos efectos en beneficio de la sociedad y de la naturaleza, de la cual depende la especie humana. Cada país debe producir su propia tecnología, innovando o adaptando las existentes, pero siempre a tono con sus necesidades y recursos. ¿Qué sentido tiene que países con enorme cantidad de mano de obra disponible a precios relativamente bajos adopten técnicas de producción intensivas en capital porque pueden producir artículos más baratos? Los desempleados no pueden comprar ni lo barato ni lo caro y por ello no pueden alimentar ni a sus familiares ni a sí mismos. Tecnologías apropiadas requieren, para asombro de muchos, menos inversión con relación a tecnologías inapropiadas. Según Schumacher, el trabajo humano tiene tres propósitos: producir bienes y servicios necesarios y útiles; permitirnos utilizar y perfeccionar nuestras aptitudes y habilidades; y servir y colaborar con otras personas con el fin de liberarnos de nuestro egocentrismo.
Hazel Henderson es otra incansable luchadora que propugna por la creación de alternativas para vivir un futuro en el que la humanidad puede antes que nada alimentarse y vivir una vida decorosa satisfaciendo sus demás necesidades en un mundo que cambiará radicalmente sus estructuras. El fin de la economía y sus valores cuantitativos sacará de quicio a muchos y tumbará los gobiernos e instituciones que no estén a la altura de los cambios.
En Panamá, existen valores humanos que han venido luchando contra el efímero “éxito” de lo inadecuado y defendiendo la necesidad de trabajar para producir nuestra tecnología apropiada, es decir, aquella que se adapte a los recursos de que disponemos y a las necesidades “reales” que compartimos los panameños con el resto del mundo. El Grupo de Tecnología Apropiada en el que participa y colabora el Ingeniero José Jorge Bonamico en contra de las “corrientes negativas” que generan las técnicas de producción inadecuadas, es un ejemplo que merece no sólo el respaldo masivo de nuestras instituciones públicas-oficiales sino de nuestras mismas comunidades, considerando a éstas no sólo a través de los ciudadanos que la integran sino de las instituciones u organizaciones privadas que éstos forman para fines tanto productivos (económicos tradicionales) como cívicos. Comparto con el amigo Bonamico la motivación de estudiar y practicar nuevas formas de hacer las cosas que más necesita nuestra población y que sean apropiadas a los recursos de que disponemos. Girarnos en exceso sobre los fondos de que disponemos en el banco es tan igual delito como el explotar las debilidades de la naturaleza humana ya sea ofreciéndole un mundo que no existe, un salario sin trabajar, un bien o un servicio que realmente no necesita, o una forma cara y lujosa (e inadecuada) de satisfacer una necesidad a una sociedad que está en proceso de educarse, madurar y aprender a auto sostenerse.
