
Lunes 22 de diciembre de 1980
El Premio Nobel en química Frederich Sodoy, dijo: “las leyes de la termodinámica controlan, en última instancia, el ascenso y la caída de sistemas políticos, la libertad o esclavitud de las naciones, los movimientos del comercio y la industria, los orígenes de la riqueza y la pobreza, y el bienestar físico general de la raza”.
Albert Einstein se atrevió a manifestar tan categóricamente sobre la termodinámica, que “era la única teoría física de contenido universal de la cual estoy convencido que, dentro del marco de aplicación de sus conceptos básicos, nunca será derrocada”.
La primera ley de la termodinámica nos dice que “la energía y la materia existente en el mundo físico está dada y es constante”. No podemos destruir ni crear más energía, ni materia de la que existe, sólo podemos transformarla. Y la segunda ley de la termodinámica nos dice que esa transformación sólo puede hacerse en un sentido, transformando energía útil en no útil, transformando energía disponible en no disponible. En pocas palabras, la conversión en un solo sentido de la energía y la materia hacia una forma no utilizable, quiere decir que el mundo avanza inexorablemente de una forma ordenada a una forma desordenada, del orden al caos, y que cada vez habrá menos energía utilizable, disponible, ya que ese proceso de transformación es IRREVERSIBLE. La ENTROPIA es la medida de ese deterioro. Cuando hay mucha entropía es que hay mucho deterioro de la energía y la materia.
Como dice Jeremy Rifkin, investigador y escritor de la termodinámica, “la ley de entropía destruye la noción de la historia como progreso; y la noción de que la ciencia y la tecnología crean un mundo más ordenado”.
La concepción MECANICA del mundo moderno sustentada por Francis Bacon, René Descartes, Isaac Newton, John Locke y Adam Smith, desde hace más de 300 años, se fundamenta en la transformación del mundo para aumentar la posesión de las cosas físicas como medida de mayor bienestar y orden.
Mientras más transformación de energía y materia se lleva a cabo en el mundo, más crece la entropía y más desorden y caos habrá. Esta es la realidad inevitable e indiscutible, nos guste o no porque es la única verdad científica que rige nuestro mundo.
Ahora bien, lo que esto quiere decir en términos positivos es que tenemos que aprender a vivir y organizar nuestra sociedad de forma tal que generemos la menor entropía posible. Como quiera que nuestro mundo contemporáneo está organizado sobre una fuente de energía no renovable, como lo son el carbón y el petróleo, cuya transformación genera más entropía (por los desperdicios y forma de producción) que energía, tenemos que hacer el cambio a un tipo de sociedad basada en energía solar. Sin embargo, la existencia actual en el mundo de esa fuente de energía no renovable sólo nos permitirá funcionar “X” número de años, y el tiempo que requerimos para poder llegar a vivir a base de la energía solar (debido al avance de tecnología) es de “X” + “Y”.
En los próximos artículos comentaremos el impacto de la entropía sobre la agricultura, el transporte, el urbanismo, la educación, la salud y la economía.
