
Lunes 5 de enero de 1981
Otro producto industrial que depende actualmente de la energía no renovable es el automóvil y constituye por ello una fuerza irreversible de inflación en base a la actual tecnología. Los efectos de su utilización desde el punto de vista de la entropía son desastrosos. Nuestro sistema de transporte es cada día más ineficiente y más dañino. El costo de cada medio de transporte se ha aumentado y tenemos que invertir cada vez más energía para producir la misma unidad que antes y a precios más elevados.
Como si fuese poco, el automóvil se ha convertido en uno de los principales causantes de muertes y lesiones de nuestro mundo contemporáneo. A pesar de que el costo del transporte masivo o colectivo es más barato insistimos en utilizar el individual, aunque sea más caro; no sólo en plan personal sino comercial e industrial.
La industria automovilística consume en los Estados Unidos, 20% de todo el acero, 12% de todo el aluminio, 10% de todo cobre, 51% de todo plomo, 95% de todo el níquel, 35% de todo el zinc y 60% de todo el caucho utilizado en los Estados Unidos.
Calculemos nuestros gastos actuales en transporte, los que tenemos automóvil. Costo de adquisición, intereses, seguro, gasolina, aceite, reparaciones por accidentes, reparaciones por desgastes, llantas y daños a terceros no cubiertos por el seguro. Estamos gastando sumas increíbles con relación a nuestros sueldos y tenemos que conformarnos con autos más pequeños: o sea, más por menos.
Finalmente tenemos la contaminación que produce el automóvil. Aproximadamente el 60 de toda la contaminación del aire es causada por los motores de los automóviles que, al consumir el combustible, disipa en el aire monóxido de carbono, óxido de nitrógeno e hidrocarburos. Cada año se establecen más claramente las relaciones entre las enfermedades del corazón el cáncer con la contaminación del aire causada por los gases que expelen los motores al quemar combustible. En los Estados Unidos se ha cuantificado que cada día los automóviles disipan en el aire 250 mil toneladas de monóxido de carbono, 25 mil toneladas de hidrocarburo y 8 mil toneladas de óxido de nitrógeno.
A veces no comprendemos la importancia de los efectos secundarios del uso indiscriminado del automóvil.
Por ejemplo, nadie que esté manejando un automóvil puede comprender que cada vez que él aprieta el acelerador está contribuyendo a ocasionarle daños cerebrales a un niño de 5 o 6 años que está a varias millas a la redonda. Estudios recientes han demostrado que los niños con dificultades en el aprendizaje que muestran síntomas de “mareo, irritabilidad, dolores abdominales y vómitos, y en ciertos casos más serios parálisis, convulsiones y coma,” tienen además altas concentraciones de plomo en la sangre que proviene en su gran mayoría del escape de gases de los motores de los automóviles.
El transporte incide además en el costo de todo lo que consumimos. Tenemos que despertar y reaccionar en contra del tipo de sociedad que estamos construyendo porque la entropía nos está devorando, no sólo con la espiral inflacionaria que se origina en la crisis energética, sino con la contaminación física de nuestros organismos.
